domingo, 24 de noviembre de 2013

Gracias, Freddie

Querido Freddie:

Te escribo para contarte lo que me hiciste cuando no era más que una chiquilla.

Yo, con unos 4 años, llevo mi pijama color blanco perla. Es sábado por la mañana, voy al salón, arrastro una silla hasta el "mueble de la radio" y me subo, arrodillada para poder llegar bien al aparato. Enchufo los cascos (unos cascos exageradamente grandes, que a duras penas consigo mantener sobre mis orejas) y le doy al play.

Este es el primer recuerdo musical de mi vida: soy yo, una enana de 4 añitos, llevo mi pijama favorito y golpeo las palmas sobre el "mueble de la radio" al ritmo de "We Will Rock You".



Ni siquiera sabía qué decías, pero ¡qué bien sonaba! La escuchaba sin descanso una y otra vez, golpeando las manos y chapurreando un "ui ui, ui ui roc iu, roc iu", que para mí no tenía ningún sentido y no me hacía falta que lo tuviese. La sentía y la vivía, no necesitaba más.

Tenía 4 años, era 1991, el año en que nos dejaste. Tal día como hoy, hace 22 años, te apagabas, dejando un gran vacío que nadie pudo colmar. Te echamos de menos por aquí, Freddie, te fuiste demasiado pronto.

Nunca podré darte las gracias de verdad, pero siempre serás mi primer recuerdo musical. Siempre te llevaré en ese rincón especial de mi corazón que creé para ti. Gracias por haber hecho que me enamorara del rock. Gracias por haber despertado en mí la pasión que a día de hoy siento por la música. Gracias, Freddie, porque a tu manera conseguiste cambiar algo en el mundo. A los que te rodeaban y a los que no te conocían. 


Gracias, por esta despedida, Freddie. Hasta en eso fuiste inimitable.


Te echamos de menos, Freddie. Pero sabemos que, donde quieras que estés, ¡la estarás liando parda!


Con cariño y admiración,
Roberta.






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