martes, 3 de diciembre de 2013

The Wave Pictures: Old Fashioned Rock

Rock moderno y encanto de otra época

Málaga, 29 noviembre 2013 - Si hay algo que odio con todo mi corazón, incluso más que el digipack, son las entradas impresas. Así que esperé hasta el mismo viernes para comprar la mía en la misma Sala París 15.

Junto con mi compañera, la Srta. Jamie, llegamos temprano, para hacer las cosas con tiempo y porque la emoción podía con nosotras. 
Son las 21:15 y los presentes no somos más de 10, incluyendo a los técnicos. A las 21:30 la sala sigue casi vacía: puntualidad, ¡esa gran desconocida!
El tiempo pasa, pero la espera se hace más entretenida cuando me topo con Franic, que se muestra amable en extremo y se presta a intercambiar alguna que otra opinión sobre City Forgiveness, firma mi entrada y acepta sacarse una foto conmigo.

El concierto tenía que empezar a las 21:45 pero no arranca hasta casi las 22:30, cuando Dave, Jonny y Franic suben al escenario y comienzan sin más preámbulos. Nos delician con "The Ropes", "Give Me A Second Chance", y "A Long Way Away From Me", todo del tirón, sin apenas respirar. 
Solo entonces nos saludan en español y preguntan - eso sí, ya en inglés - cuántos conocemos a Daniel Johnston. Miro a mi alrededor: somos dos. Entonces tocan su versión de la hermosísima "My Life Is Starting Over Again".

Jonny y su batería tienen muchísimo más protagonismo en vivo: se hace notar, se desvive tocando y cantando a la vez y en tan solo 4 canciones es un baño de sudor. Dave también se luce con su guitarra y su peculiarísima voz es todavía más cautivadora en directo. Quizás Franic pasara un tanto desapercibido, pero bastaba con cerrar los ojos un momento para que consiguiera hacerte temblar el corazón con su bajo (no por nada los otros dos le definen "el cerebro detrás de la operación").

El concierto sigue con alguna que otra broma y un rotundo «NO IMPORTA CUÁNTO ENSEÑES ESE CARTELITO, ¡NO VAMOS A CANTAR 'I LOVE YOU LIKE A MADMAN'!» (dirigido a la que os escribe). Se ríen y es evidente que se lo están pasando bomba, porque ellos son así: hacen lo que les da la gana de la manera que más les gusta. Es así o de ninguna manera. No siguen modas y no les importa un pito ser una banda de guaperas con ropa de modernos. Llevan vaqueros y camisetas arrugadas, y lo dan todo en el escenario. No llevan setlist, improvisan sobre la marcha. Todos bailamos y disfrutamos como pequeñajos el día de Navidad.

Mezclan temas de su último trabajo con canciones como "Eskimo Kiss", "Give Me A Second Chance", "Never Go Home Again" y "Long Black Cars" del homónimo álbum o "Strange Fruit Or David" y "Just Like a Drummer" de esa preciosidad de Instant Coffee Baby. Todos los presentes lo estamos disfrutando como niños, bailamos y saltamos al ritmo de ese rock tan bluesero y particular que hacen TWP.

De su último trabajo también sacan a relucir "Shell", "Chestnuts" y esa cucada de "Red Cloud Road Part 2". No olvidaron tampoco "Whisky Bay", una de mis favoritas de este último LP, un tema que te hace pensar en Hawaii, en verano, en puestas de sol, en amores, en tequilas y en mojitos.
Sabemos que estamos cerca del final y es el momento de embobarnos con "Atlanta", una alhaja escondida hacia el final del segundo CD de City ForgivenessSe despiden con la popera y pegadiza "Lisbon" (gracias, Dave, por concederme al menos esta) y todo acaba tan rápida y repentinamente como empezó.

En cada canción se nota la evolución de los de Leicestershire, que se alejan cada vez más del pop para acercarse al blues. Se ve el esfuerzo, el amor, la pasión y la vocación que hay en lo que hacen. No sabemos por qué no quieren tocar "I Love You Like A Madman", pero, conociéndoles, seguro que tienen sus más que válidas razones. Podrían haberse plantado ahí, haberla tocado y se hubieran ganado al público sin mayor esfuerzo... pero no. No les dio la gana tocarla y no lo hicieron pese a las peticiones que recibieron a lo largo de todo el concierto, fieles a su línea de "vamos a hacer lo que nos apetezca y nos trae sin cuidado lo que opinen o quieran los demás; al que le guste bien, y al que no, también". Esa línea que ha hecho que sean quienes son, que destaquen, que sean de esos grupos con los que educaremos a nuestros hijos y que recomendaremos a todo aquel que guste de un buen rock único, irónico, agudo y lleno de personalidad.

Con el repertorio tan sumamente extenso que tienen, personalmente esperaba algo más que las 17 canciones que tocaron, pero tampoco podemos quejarnos. No solo han hecho un recorrido bastante variado de sus álbumes (¡hasta incluyeron "The Rev Gary Davis"! Cantada por el baterista Jonny, quien abandonó su puesto para la ocasión), sino que además nos han regalado la experiencia de música en vivo deliciosa, llena de ese fascino de antaño que ya casi nadie tiene.

Después del concierto pudimos charlar un rato con el trío y descubrir que son aún más adorables sin cabe. Se trata de tres currantes que se esfuerzan para hacerlo cada vez mejor, humildes y agradecidos, pacientes y majísimos. Han firmado todo lo que se le puso delante y se prestaron a cada foto con una sonrisa o una expresión divertida.


Parece que les caímos particularmente en gracia y se quedaron fuera con nosotras, para hablar de todo un poco: su música, la de otros, nuestros trabajos y cuanto se nos ocurrió en mente de decir o preguntar.

Acabamos hablando del más y del menos hasta las tantas de la mañana, entre cervezas y pitillos. Son entrañables y tan interesantes y diferentes como la música que hacen.

La noche dio de sí, las cosas como son. Por ahora no nos queda más que esperar que sigan fieles a su tradición de publicar un álbum al año y podamos volver a verlos en 2014.

¡Hasta la próxima, The Wave Pictures! Encantada de conoceros, en todos los sentidos.



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