jueves, 9 de enero de 2014

Must: Fanfarlo

Ayer fue el cumpleaños de David Bowie y yo llevo días con la imperiosa necesidad de volver a escuchar a Fanfarlo. ¿A qué viene esto? Os preguntaréis. Pues, Fanfarlo empezó en 2006, pero no fue hasta 2009 que empezaron a hacerse conocer. Y ya en sus principios, el Duque Blanco se declaró admirador de este grupo londinense. 

Fanfarlo es uno de esos flechazos de los que os hablé (aquí). Un día los descubrí y durante meses no pude vivir sin ellos. Literalmente. No podía estar un día sin escucharlos.

Recuerdan un poco a Arcade Fire, aunque hay diferencias más que considerables entre los dos grupos. Mezclan pop, folk y algo de post-punk (que encontramos en sus letras, sobre todo). Fanfarlo es uno de esos grupos que gustan porque hacen música. Quiero decir, hacen música de verdad, con instrumentos y demás. Sus arreglos de cuerda (sobre todo violín, sierra musical y mandolina) y de viento (trompeta, saxofón y clarinete) te cautivan, te envuelven, te enamoran. Destacan.

Se nos presentaron con Reservoir, un disco totalmente recomendable en el que consiguen equilibrar un pop todo suyo con sonidos que te catapultan directamente a la edad barroca. No a caso su productor fue Peter Katis, el de The National o Interpol, por decir algo.
Después vino Rooms Filled With Light, que supuso un cambio (una evolución) en el sonido del grupo. Siguieron fieles a sus melodías poperas y a sus instrumentos, que son su nota distintiva. Sin embargo, se acercan a pedales y sintetizadores e incluso juguetean con un poco de rock.

Estos chicos encantadores, dan buen rollo y cuando te los pones te entran ganas de bailotear. ¡Pero no hay que dejarse engañar! Las letras de Fanfarlo suelen tener como temas centrales la decadencia, la sociedad o algún tipo de crítica a la cultura de hoy en día. No tienen ningún desperdicio.

No tienen ningún desperdicio a no ser que lleven un resacón del quince, decidan utilizar una setlist que incluye todos sus temas más tranquilios y los toquen a medio gas. Como ocurrió en el Bona Nit Barcelona. Lo siento, pero tenía que decirlo. Esperé durante meses para poder verlos en directo y se plantan ahí, pidiendo disculpas de antemano por la resaca que traen. ¡¿A mí qué me importa de tu resaca?! Si quieres hacer la rock star, sé consecuente. Ok, lo siento de nuevo. Tuve la mala suerte de ir a verlos a uno de los pocos conciertos en los que no fueron grandiosos.

Me ha costado lo suyo superar esa decepción, pero en vista de su próximo álbum, no me queda más remedio que olvidar el pasado y centrarme en el presente. El adelanto de su próximo tabajo, Let's Go Extinct, tiene una pintaza notable. Y sí, iría a verlos en concierto si volviese a tener la oportunidad. Bienvenidos de vuelta Fanfarlo, os he echado de menos.


Fanfarlo - Harold T. Wilkins, Or How To Wait For A Long Time



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